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jueves, 20 de febrero de 2014

Historia de un despido

jrmora
Voy a contar la historia de mi despido, no fue muy ético pero allá cada uno con lo que hace, yo tengo siempre la conciencia bien tranquila.

Todo empezó cuando me quedé embarazada de Ninu y lo comenté en la empresa, allá por diciembre del 2011. Fue entonces cuando el jefe me hizo un discurso algo extraño de cómo iba a afectar el embarazo en mi trabajo y que dejase todo bien atado para cuando no estuviese, no sin antes comentar que muchas mujeres están en su puesto de trabajo hasta el día antes de parir.

El comportamiento de mi jefe y mi superior empezó a cambiar, era algo que no se percibía desde fuera, pero yo notaba que su trato hacia mí era distinto. A todo esto yo ni caso porque estaba entusiasmada con mi embarazo y mi próxima maternidad. En la semana 28 mi médico me dio la baja (ciática, hemorroides, muchísimo trabajo y estrés…) y yo iba pasando por la empresa cada semana a llevar mis partes hasta justo el día antes de parir. Es justo en ese momento cuando yo ya no contaba para la empresa, ni se preocuparon en saber de mí después de tener al niño ni en todo el tiempo de baja por maternidad.

Cuando me reincorporé al trabajo, a mediados de diciembre del 2012, hacía mis ocho horas como el resto de trabajadores pero no voy a negar que me costó muchísimo separarme del peque, y que en el trabajo tenía la cabeza en otro sitio, pero eso no repercutía ni en mi trabajo ni en la calidad de todo lo que hacía.

Los días iban pasando y todo empezó a hacerse más evidente, no me daban proyectos, no se dirigían a mi cuando entraban en la oficina técnica, no me tenían en cuenta para tomar decisiones en las que antes siempre había participado, no me llamaban para acudir a las reuniones de oficina técnica, no hacía ningún curso… Y todo esto no podía ser por la crisis porque en la oficina técnica éramos dos y mi compañero estaba hasta arriba de trabajo y sí formaba parte del equipo. Me estaban apartando y dejando sin trabajo, yo diría que eso tiene un nombre… Hasta organicé catálogos y archivadores por no quedarme de brazos cruzados, que ocho horas dan para darle muchas vueltas a la cabeza.

Pasaron entre 5 y 6 meses y tomé la decisión de pedir la reducción de jornada que al final no salió como yo quería pero pasaba de enfrentamientos y malas caras, así que acepté lo que me dijeron. Justo el día que tenía que empezar mi reducción, el 1 de junio, mi jefe me llamó para que fuese a su despacho y allí mismo me invitó a irme. Me dijo que yo no estaba bien allí, que había cambiado y que él me hacía una propuesta (ante mi negación a todo lo que decía), que me lo pensara durante esa semana y a la siguiente hablaríamos. Yo acepté lo que me propuso y nos dispusimos a estudiar todas las opciones posibles ya que mi jefe es un gran pirata, de esos que llevan parche en el ojo y garfio, así que en la siguiente reunión presenté yo mi propuesta. Las cosas van como van pero yo estaba muy tranquila hasta que vi que ese mismo día ya tenían entrevistas para mi puesto, sin saber si yo aceptaba lo que me habían dicho y me iba a ir o a quedar... Pasó toda la semana y yo no tenía ninguna respuesta pero sí que seguían haciendo entrevistas, hasta que llegó el viernes día 14 de junio y a una hora de finalizar mi jornada me llaman y empieza todo el papeleo, aceptan lo que yo propongo pero debemos ir al banco a sacar todo el dinero para darles una parte en negro. Intento decir adiós a todo el mundo sin entrar en detalles solo diciendo que ya no iba a volver, mi jefe estaba esperándome en la puerta que cerraban los bancos. Pues al parecer a mi superior le sentó fatal que me fuese así tan como si nada porque parecía que todos los años que habíamos trabajado juntos no significaban nada. Encima! Se lo montan todo a escondidas entre los dos para echarme y coger a otra persona, y tengo que ir a darle las gracias? Mira guapete yo soy mucho más que todos vosotros juntos, nunca he despreciado a nadie, ni le he obligado a hacer más horas que un reloj mientras yo estaba de juerga por ahí, ni le he hecho ir a trabajar en sus vacaciones, ni le he infravalorado hasta dejarle a la altura del betún, ni le he insultado delante de toda la oficina, ni he cuestionado su palabra, ni le he hecho sentir como un mueble más del decorado, ni muchas otras cosas más que he tenido que aguantar desde que se me ocurrió la estúpida idea de ser madre.

Y esa es la historia de mi despido, de la gente en general nunca más se supo, solo sigo hablando con un par de personas de allí y no necesito a nadie más, no por favor. Desde que salí de allí soy otra, diría que mucho más sabia porque me enseñaron muchas cosas que no saben, he crecido como persona y soy mejor gracias a ellos. Así que desde aquí les agradezco todo lo que me hicieron y lo que no, yo debía aprender la lección y creo que lo hice, muchas gracias ;)

jueves, 16 de mayo de 2013

Ya está aquí la reducción

Imagen de ARHOE pide a las empresas que apliquen la reducción de jornada durante el verano
Después de pensarlo y repensarlo, el lunes por fin di el paso y solicité una reducción de jornada por el cuidado de un hijo menor de ocho años.

Le he estado dando muchas vueltas porque la situación no está como para tirar cohetes, ni en casa ni en la empresa, y me echaba para atrás tener que reducir más mi sueldo que ya se vio reducido "voluntariamente" un 10% desde el pasado setiembre.

El caso es que la balanza se decantó por mi hijo. No quiero perderme nada y quiero ganar calidad de vida, a partir de junio haré siete horas seguidas y podré estar toda la tarde con mi pequeñín. Qué alegría!

En un principio dije de empezar a las 7:30h así a la salida me daría tiempo para estas a las 15:00h en la guarde y recoger a Ninu, pues no les pareció bien alegando que era muy pronto, pronto para quién? si soy yo la que empiezo a las ocho y aquí no hay nadie hasta las ocho y media o las nueve que acaba de entrar todo el mundo! En fin, que no me voy a pelear, cada uno con lo suyo, porque ya sé con no les ha sentado muy bien y paso de malos rollos ya se lo encontrarán, yo al menos hago las cosas como se tienen que hacer, bien! Así que empezaré a las ocho (como ahora) pero más contenta que unas castañuelas (no como ahora).

Lo de hacer las cosas bien lo digo por compañeros de trabajo, siiiiii ya nos dice el jefe que no debemos mirar al de al lado pero es que ya llega un punto que parece que se estén riendo en tu cara. Hay un ser extraño, llamémosle Baraja, que tubo un hijo un mes antes que yo. Pues bien, cada día llega sobre media o una hora tarde! Y tenemos que oir siempre la misma cancioncita: es que es tan bonito despertarse con tu hijo ahí en la cama, cuando me lo pone mi mujer encima... Tócate los huevos pies! Yo también pienso que es muy bonito y por eso me despierto dos horas antes de empezar a trabajar, para que me de tiempo a todo. Y lo que más repatea es que la gente que debería decirle algo no lo hace y lo ven perfectamente, simplemente le dicen: Buenos días Baraja! Qué tal? Pues mal, muy mal, que lleva casi un año llegando tarde y luego no sale más tarde, sale antes de su hora, porque debería hacer un cuarto de hora más cada día para poder hacer cada dos viernes fiesta por la tarde... Yo no he utilizado a mi hijo de excusa para nada!

No creo que tener un hijo sea excusa para llegar tarde cada día o para salir cuando te de la gana, solo por el hecho de tenerlo, otra cosa es que esté malito o en algún momento no puedas dejarlo con nadie o cosas así de fuerza mayor. Pero es que encima la mujer del Sr. Baraja no trabaja! ARGGGGGG

Bueno ya está, ya me he desahogado, que falta me hacía, y a partir de ahora a disfrutar al máximo todos los días sabiendo que hago las cosas bien y no tienen nada que reprocharme.

viernes, 12 de abril de 2013

Antes de quedarme embarazada...

Hace escasos dos años me di cuenta de que algo no andaba bien en mí, pensaba que era feliz, pero yo no me sentía así. Mi ritmo de vida, laboral, era estresante haciendo horas y más horas sin ninguna recompensa, ni en la empresa lo valoraban ni yo me sentía mejor por trabajar tanto, y al llegar a casa los problemas del trabajo los volcaba sobre mi pareja… Pobre, lo que me ha tenido que aguantar… Agotada física y mentalmente mi cuerpo reaccionó ante tal situación y a finales de junio del 2011 me tuve que someter a una intervención. Estuve un mes de baja y aquello me acabó de rematar! Cuánto tiempo para darle vuelta a las cosas!
El caso es que nos fuimos de vacaciones a Venecia y Florencia, unas vacaciones geniales, pero a la vuelta volví a mi rutina y a más de lo mismo. Durante el viaje mi aúnnomarido, por fin, me dijo que él ya se sentía preparado para tener hijos y eso me hizo muchísima ilusión, así que cuando volvimos a casa y al día a día, después de pensarlo mucho llegué a la conclusión de que así no podía ser mamá. Tenía muchas cosas en la cabeza y sabía que ni yo disfrutaría ni mi bebé se merecía eso.
Así llegó a mi vida una persona súper especial, a la que quiero un montón y que me ha ayudado a despertar, a ser consciente, a vivir en el aquí y el ahora. Ella se llama Alicia y es infinidad de cosas pero ante todo es lo que ves, es todo amor. Ella dio un vuelco a mi vida, me guió en el camino, me acompaña siempre en este sendero, da luz a la oscuridad, me ayudó a quitarme esos miedos que todos tenemos y lo más importante a encontrarme a mí misma y a quererme. Parecen cosas muy simples pero os aseguro que no es tan fácil como parece, requiere mucho esfuerzo y dedicación, ser constante y saber en todo momento lo que quieres. Gracias a ella empecé a vibrar en otro nivel, en este era realmente feliz y entonces me di cuenta que ya estaba preparada, ya podía hacer lo que más deseaba que era ser mamá.
En cuestión de un par de meses me quedé embarazada y ese cambio, ese despertar de consciencia, esa manera de vibrar, de ver el mundo y de sentir me ha hecho disfrutar al máximo de todo el embarazo, del parto y de los casi nueve meses de Ninu. Con esto no quiero decir que sea fácil o que no me desmorone en ocasiones, debemos hacerlo para reponernos con más fuerza y aprender de todo lo que la vida nos ofrece, siempre debemos seguir creciendo, sino es cuando nos quedamos estancados y no sabemos ni quién somos, como me pasaba a mí.

Alicia, las palabras se quedan cortas para describirte y decir todo lo que siento por ti.
GRACIAS!